FOMENTEMOS
LA LECTURA
Santilín
Santilín
es un osito muy inteligente,
bueno y respetuoso. Todos lo
quieren mucho, y sus
amiguitos disfrutan jugando
con él porque es muy
divertido.
Le
gusta dar largos paseos con
su compañero, el elefantito.
Después de la merienda se
reúnen y emprenden una larga
caminata charlando y
saludando a las mariposas
que revolotean coquetas,
desplegando sus coloridas
alitas.
Siempre
está atento a los juegos de
los otros animalitos. Con
mucha paciencia trata de
enseñarles que pueden
entretenerse sin dañar las
plantas, sin pisotear el
césped, sin destruir lo
hermoso que la naturaleza
nos regala.
Un
domingo llegaron vecinos
nuevos. Santilín se apresuró
a darles la bienvenida y
enseguida invitó a jugar al
puercoespín más
pequeño.
Lo
aceptaron contentos hasta
que la ardillita, llorando,
advierte:
-
Ay, cuidado, no se acerquen,
esas púas lastiman.
El
puercoespín pidió disculpas
y triste regresó a su casa.
Los demás se quedaron
afligidos, menos Santilín,
que estaba seguro de
encontrar una
solución.
Pensó
y pensó, hasta que, risueño,
dijo:
-
Esperen, ya vuelvo.
Santilín
regresó con la gorra de su
papá y llamó al
puercoespín.
Le
colocaron la gorra sobre el
lomo y, de esta forma tan
sencilla, taparon las púas
para que no los pinchara y
así pudieran compartir los
juegos.
Tan
contentos estaban que,
tomados de las manos,
formaron una gran ronda y
cantaron felices.
FIN
Cuento
de María Álvarez
(Argentina)
LAS MOSCAS
En un frondoso bosque,
de un panal se derramó
una rica y deliciosa
miel, y las moscas
acudieron rápidamente y
ansiosas a devorarla. Y
la miel era tan dulce y
exquisita que las moscas
no podían dejar de
comerlas.
Lo que no se dieron
cuenta las moscas es que
sus patas se fueron
prendiendo en la miel y
que ya no podían alzar
el vuelo de nuevo.
A punto de ahogarse en
su exquisito tesoro, las
moscas exclamaron:
- ¡Nos morimos,
desgraciadas nosotras,
por quererlo tomar todo
en un instante de
placer!